Social Reckoning, Musk, Artificial, You can see it all

Social Reckoning, Musk, Artificial, You can see it all: Cuatro películas de supervillanos tecnológicos para este Otoño

 

En los próximos días/semanas se estrenan Social Reckoning, Musk, Artificial y You can see it all: cuatro películas sobre cuatro CEOs de las empresas tecnológicas más poderosas del mundo. Bueno, sobre una que no lo consiguió y tres que sí… a costa de un montón de cosas chungas.

Esta casa-árbol del terror llena de supervillanos tecnológicos podría (debería) ser un episodio especial de Halloween de los Simpsons, pero serán cuatro pelis distintas.

Las cuatro comparten el mismo hilo conductor: hablan del poder y dinero que se puede acaparar combinando genio, muchos datos y, -aquí reside el factor común de interés fílmico- una política de cero escrúpulos.

 

Social Reckoning, Musk, Artificial, You can see it all

 

The Social Reckoning: cronología del “momento tabacaleras” de Meta

David Fincher, director de “La red social” no estaba disponible porque rodaba esa especie de segunda parte de “Érase una vez en Hollywood” centrada en Cliff Booth, el personaje de Brad Pitt en esa peli. Te perdonamos a duras penas, David (e iremos a ver tu peli igualmente).

Las llaves de la moto las ha cogido Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de la historia, para dirigir su propio guión.

Fun-facts sorkinianos:

  • Cuando Zuckerberg tuvo los cojonazos de invocar la libertad de expresión para cuestionar una de las múltiples demandas interpuestas contra Meta, Sorkin publicó un op-ed en The New York Times recordándole el ejército de abogados que hicieron falta para pulir, abrillantar y eliminar cualquier arista del guión de la primera parte para minimizar la superficie de exposición a demandas del demiurgo de Facebook.
  • Zuckerberg no es el único Señor de las tinieblas tecnológico que ha pasado por el pasapuré de Sorkin: también lo hizo “Steve Jobs” en la peli homónima, que era mucho más blandita y sensiblera de lo que cabía esperar.
  • [Off-topic] La serie “El Ala Oeste” (West wing) es una de las cumbres de Sorkin, que escribió cuatro de sus siete temporadas.

En su día el Ala Oeste fue criticada como serie idílica y aspiracional, que pintaba a los demócratas como superhéroes dotados de una moral y altura de miras sin fisuras, un poco lo quiere ser hoy The Pitt para un hospital -si nos olvidamos de las tendencias suicidas de ya-tú-sabes-quién.

Ver el Ala Oeste hoy (lo estoy haciendo) me provoca sentimientos encontrados. Parece una ciencia ficción más increíble que Pluribus, o una farsa sin ninguna gracia a la vista de la situación real en Washington. Quedémonos -de momento- con el Saturday Night Live.

 

Jesse Eisenberg ha pasado de volver a interpretar a Zuckerberg por razones que cualquiera se puede imaginar (es sustituido por Jeremy Strong que parece que no sufrió lo suficiente en Succession).

Mikey Madison interpreta a Frances Haugen, y Jeremy Allen “Bear” White interpreta, con permiso de la Rosalía, al periodista del Wall Street Journal Jeff Horwitz, autor del libro que adapta la peli.

Digamos que Jesse Eisenberg ha ejercido su derecho al olvido sobre “ese trabajo suyo” del que no quiere volver a oír hablar.

El argumento de la peli no puede estar de mayor actualidad: los Facebook Files, la filtración de documentos internos que demostraba que la compañía conocía el daño que sus plataformas provocaban en sus usuarios adolescentes.

El acuerdo de 17.000 millones de indemnización alcanzado por Meta se explica en parte por esta documentación, y la intervención de varios whistleblowers en el juicio y en parte por la reorientación argumental de los Fiscales demandantes, haciendo foco ahora en el algoritmo rector del feed de Facebook e Instagram, en vez de sólo en los contenidos mostrados.

Igual que el TJUE en Coyote, vaya.

Pitch comercial tentativo: Ni Zuckerberg ni Meta se han pronunciado públicamente sobre la película, algo que, viniendo de una empresa cuyo objetivo (y negocio) es que todo el mundo opine sobre todo, resulta elocuente y hasta conmovedor (se limpia una lagrimita y vuelve a pulsar F5).

Pronóstico: (¿Alcanzará la grandeza de la primera película? Este calvo lo duda).

 

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Musk: cuatro horas de documental y un “karma-deepfake”

Documental de Alex Gibney, de cuatro horacas. Muy buenas críticas en su estreno mundial en Venecia.

Se verá en HBO si nada se tuerce.

Y decimos eso porque el estreno en pantalla grande es noticia por la negativa de cuatro plataformas hegemónicas a anunciar el estreno de la película: está bien, entendemos que Twitter putee todo lo que pueda, pero que TikTok, Meta y Youtube se apunten también a la fiesta del boicot, no lo vimos venir.

Ya se sabe parte de la mitología de Elon que toca la película:

  • La bien conocida fragilidad de su ego, algo que nadie cuestiona a estas alturas;
  • Parece que no se habla de la -cacareada en según qué círculos- deformidad de su genitalia
  • El llamativo concepto que tiene de las relaciones íntimas con las madres de sus -cienes y cienes de- hijos (no voy a llamarles “parejas”). El patrón viene siendo: (i) un ciego a dos de ketamina (ii) mojar: NO (iii) inseminación de la “afortunada” fémina elegida con un vial de semen enviado por Seur 10: SÍ y (iv) firma a unas normas corporativas vinculantes de estilo de vida y educación de la criaturita resultante y un NDA así de grandes, a cambio de una paguita de unos 10.000 dólares mensuales.

Los niños de Brasil, XXI century versión.

Higiénico. Sin tocar. Con pagar.

  • Uno de los tramos más celebrados de la peli parece ser el dedicado a DOGE, donde se sostiene que se colocó a jóvenes de entre 19 y 22 años (uno llamado “Big balls” en redes sociales: imbatible credencial) al frente de tareas sensibles, con acceso a sistemas informáticos de agencias federales, programas clasificados e información personal de todos los ciudadanos estadounidenses.

Pero el as en la manga de la peli merecería un post dedicado.

Para sorpresa de nadie, Musk se negó a participar, así que la producción tiró de los audios y vídeos de declaraciones públicas… y los puso en boca de un gemelo digital que las reproduce en pantalla.

Sí, han leído bien: un deepfake confundible con Musk, generado sin su consentimiento, a partir de material publicado en abierto.

Recordemos que el artículo 50 del RIA aplica aunque se trate de una producción cinematográfica y habrá que ver cómo interpretan eso de “etiquetar de una manera adecuada que no obstaculice la exhibición o el disfrute de la obra”. ¿Lo harán a la europea o a lo Musk?

Sea como fuere, que la víctima de esta maldad sea el tipo que subvertió Twitter al grito de que todo dato público es res nullius, o que facilitó el desnudo de cualquier usuariA a un click de distancia en su propia plataforma… es por derecho propio, puro cine.

Espero y deseo que hayan metido “Karma police” como musiquilla de fondo cuando hable el robotijo.

Musk calificó la película como panfleto y coñazo de cuatro horas, y negó la integridad del director. Alguien podría pensar que ni siquiera la ha visto.

Pitch comercial tentativo: El NDA-mordaza como expresión literaria del capitalismo doomer.

Pronóstico: Tendrán que arrancármela de mis manos frías y muertas.

 

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Artificial: caída y auge de Sam-Va-Lentín

Luca Guadagnino dirige, Andrew Garfield hace de Sam Altman.

La peli cuenta el famosísimo episodio de destitución y regreso triunfal de Sammy a OpenAI en doce días en noviembre de 2023. Salen Mira Murati, Ilya Sutskever y, de nuevo, Elon.

En un plot-twist extraño para una película de esta envergadura, se quedó sin distribuidora cuando estaba prácticamente terminada.

Amazon MGM se retiró de la película que había producido, negando que la marcha atrás hubiera tenido nada que ver el pequeño detalle de la alianza y compromiso de inversión de 50.000 millones de dólares y AWS como proveedor exclusivo de nube para la plataforma empresarial de agentes de OpenAI.

Netflix, Focus Features, Lionsgate y Warner Bros también se han negado a distribuirla. Su estreno está previsto para el 25 de diciembre de 2026, de la mano de Neon y, honestamente, no sabemos si la podremos ver en cines en España.

Pitch comercial tentativo: Sam Altman, dotadísimo para venderte hasta el exterminio de la humanidad por las buenas, tira de montones de millones para evitar que la gente vea un biopic que tiene mala pinta para él.

Pronóstico: “Si ya saben cómo me pongo, para que la estrenan”.

 

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You Can See Everything: el documental de terror (y sus límites)

Ficha. Documental de Nathan Fielder y Lance Oppenheim sobre Elizabeth Holmes y su pareja Billy Evans, que invitaron al equipo a rodar durante las últimas semanas antes de que ella ingresara en prisión.

Anunciada como un “documental de terror”, dura casi tres horas y el rodaje se prolongó tres años.

La peli ha sido producida por A24, productora que hace oro casi todo lo que toca en los últimos años.

Las críticas son unánimes: la película te da “todo lo que esperas y más”.

El punto de partida es obviamente el escándalo de “Theranos”, una start-up que levantó cantidades obscenas de dinero basados en (i) el pico de oro de Elizabeth Holmes y (ii) cero evidencia científica de su supuesta tecnología disruptiva en la detección temprana de marcadores de enfermedades en sangre.

Pero, a poco que hayas visto algo de la insólita obra de Nathan Fielder (“Los ensayos” en HBO es un punto de partida tan bueno -o malo- como cualquier otro) sabes que cuando este caballerete empieza un proyecto, la clave es que ni él mismo sabe hacia dónde va a tirar la cosa.

“Según la información disponible” la película acaba documentando cositas ajenas a Theranos. Evans cerró con directivos de A24 un acuerdo de reparto de beneficios, sin conocimiento de la fullera protagonista, mientras estaba en prisión; y esa conversación aparece dentro de la propia película.

Amanda Seyfried -la actriz que interpretó a Holmes en la serie de TV The Dropout- participa leyendo transcripciones de sus palabras, incluida una conversación telefónica desde la cárcel.

Es una jugada calcada a la del deepfake de Elon, pero en versión IA free.

Pitch comercial tentativo: Salseo con mayúsculas (rojas): «Puedes verlo todo», un documental construido con material íntimo, que su trilera protagonista pretendía instrumentalizar a su favor (pero no), y que ha sido monetizado sin su intervención.

Pronóstico: ¿Hay descuentos por ver las cuatro?

 

Jorge García Herrero

Abogado y Delegado de protección de datos